En mayo de 1957, nació Films Soviéticos, una revista mensual dedicada a la promoción internacional del cine que se hacía en la URSS.

 

Editada en Moscú por la distribuidora cinematográfica estatal, Sovexportfilm, Films Soviéticos se traducía a cinco idiomas, y se distribuía a más de 100 países, entre ellos España. Hasta 1990, año de su desaparición,  la revista fue  la ventana de la cinematografía soviética en España durante casi 40 años.

“Films Soviéticos informa sobre las películas soviéticas, publica semblanzas literarias de los cineastas, documentos acerca de la historia del cine soviético, reportajes de los festivales cinematográficos internacionales, las semanas del cine, los estrenos, cifras y hechos referentes a la producción cinematográfica de las URSS, revistas de prensa y su literatura en esta especialidad”, se presentaba al lector español, en uno de sus números de 1968.

Sovetskii Film se traducía a cinco idiomas: español, inglés (Soviet Film), francés (Le Film Soviétique) , alemán (Sowjet Film)  y árabe. Fue la primera revista soviética dirigida a los cinéfilos extranjeros. Una publicación ilustrada, de periodicidad mensual que comenzó su andadura en mayo de 1957, en el contexto del “deshielo” de la época de Jruschev. Su edición corría a cargo de la distribuidora Sovexportfilm, la empresa cinematográfica estatal soviética dedicada a la importación y exportación de películas que producía en distintos idiomas toda clase de productos publicitarios (tráiler, diapositivas, carteles de gran tamaño; fotografías y dosieres de prensa) de las películas soviéticas que se rodaban en aquel entonces. Cuando nació Films Soviéticos, la revista no alcanzaba las 30 páginas, pero durante la década de los 70 creció en popularidad, aumentó su tirada y también el número de páginas, cambiando además el formato de presentación. Cualquier noticia relacionada con la cinematografía soviética tenía cabida en sus diferentes secciones: Primer Plano; Concursos; Entrevistas; Diario del crítico; Página literaria y Reportaje.

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39 estudios cinematográficos en la URSS

La industria cinematográfica de aquella época contaba nada menos que con 39 estudios de cine, la mayoría de los cuales surgieron en los años 20,  y estaban distribuidos en las distintas regiones de la geografía de la URSS. M. Gorki, Estudios Kirguiz-films, Lenfilms; Shkosfilm, donde se producían el 30% de los filmes docentes que utilizaban los maestros para sus clases de literatura, física, química, botánica, en las escuelas medias generales de la URSS; o Soyuzmultfilms, especializado en el cine de animación, son algunos ejemplos. En la década de los 80, destacó, por encima de todos los estudios, Mosfilms, que albergaba los mayores estudios de cine de Europa, con 13 pabellones de decorados, talleres especializados y maquinaria avanzada. Mosfilms, produjo más de 3.000 películas, se fundó en Moscú en 1920 y se mantuvo en funcionamiento hasta el final de la Unión Soviética. Su producción incluye títulos de los principales directores de la historia del cine, como Andréi Tarkovski  o Serguéi Eisenstein quienes ocuparon páginas destacadas en  Films Soviéticos.

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Un equipo cualificado en el equipo de redacción

En la dirección y en el equipo de redacción de la revista participaron actores, directores de cine, escritores de fama, críticos e intelectuales relacionados con el séptimo arte.  Citamos, a modo de ejemplo, algunos nombres propios que colaboraron en los contenidos de la revista:  Vladímir Baskakov, que dirigió el Instituto Científico del Arte Cinematográfico de la URSS, autor del ensayo breve “Cine Soviético” (1968); el profesor Mijaíl Bogdánov, de la Dirección de las Uniones Creativas de Cineastas de la URSS y de pintores de la RSFR, responsable de la cátedra del Instituto Estatal de Cinematografía; Serguéi Bondarchuk, actor y director de cine, realizador entre otros títulos de: “Destino de un hombre” (1959); “Guerra y paz” (1966), ganadora de un Oscar en 1968, y “Waterloo” (1970); Alexander Zguridi, veterano director de cine soviético;  el  director y guionista, Yuri Ozervo; la famosa actriz, Liudmila Gúrchenko; el guionista Valentin Chernykhj, autor de “Moscú no cree en las lágrimas” (1979); o el famoso actor Vicheslav Tijonov, el Andrei Bolkonski en “Guerra y Paz”. Todos los citados, trabajaron como parte del equipo de redacción, en la década de los 80.  Antonina Ivanova y María Kríksina fueron las responsables de traducir los textos para la edición española.

Como ya se ha comentado, además de su edición rusa,  la revista se traducía a 5 idiomas, y se enviaba por suscripción particular a más de 100 países. En España, los ejemplares se recibían en Rubiños, la emblemática librería madrileña desaparecida.

Resulta sorprendente que aquella revista tuviera difusión en nuestro país, teniendo en cuenta que durante el franquismo, todo lo que procedía de la URSS era considerado producto más que sospechoso. Recordemos que en España, hasta 1966, estuvieron prohibidas las proyecciones de cualquier película facturada en la Unión Soviética. Fue en junio de ese año, cuando a la Asociación de la Prensa, le fue permitido proyectar en el cine Palafox de Madrid, El Quijote, la adaptación que dirigió en 1957, el realizador ruso Grigori Kozintsev.

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Juan Antonio Bardem, el realizador español más solicitado

Ya en la década de los 80, en los primeros años de la democracia, Films Soviéticos, se hizo eco de todas aquellas noticias que favorecían el acercamiento hispano soviético. Juan Antonio Bardem fue uno de los directores españoles al que más páginas dedicó la revista.  “El interés sobre el cine soviético en el extranjero se debe a su orientación humanitaria”. Declaró a la revista en 1981. Durante esa entrevista que Bardem concedió en Moscú, hablaba de la esencia del cine, como búsqueda para mejorar las relaciones del hombre con la sociedad; destacaba el dinamismo en la realización de los directores soviéticos y elogiaba la escuela de grandes actores soviéticos formados según el método Stanislavski.  El realizador español se encontraba en ese momento rodando en las calles de Moscú y en los pabellones de los estudios Mosfilm, algunas secuencias de su película “Advertencia”, dedicada a la vida del revolucionario y fundador del partido comunista  búlgaro, Georgi Dimitrov. “Considero que la cinematografía es un tipo de información determinada, testimonio de la realidad, algo así como un arma ideológica que ayuda a la gente a elegir una oposición justa en cuanto a los acontecimientos. Así es mi cinta “Advertencia”. Su nombre ya lo indica todo. Es una advertencia a la reacción, al fascismo y terrorismo. No se puede quedar al margen de los acontecimientos, no se puede estar fuera del tiempo, separado del pueblo, cuya voz debe expresar el Arte apasionado y convincentemente.”

En la cinta participó un equipo mixto de la URSS, Bulgaria, Hungría y la RDA. Por cierto que “Advertencia” no pudo estrenarse en las salas de nuestro país. Tuvo que esperar a ser proyectada en el segundo canal de TVE, el 27 de enero de 1985.

Según la revista, Bardem regresó en varias ocasiones a la URSS. En 1982, con un grupo de productores mexicanos buscando financiación para su nueva película sobre Federico García Lorca, en cuyo guión participó también Ian Gibson. Pero la mala situación económica en México hizo que los productores se descolgaran en el último momento y el proyecto acabó siendo una serie para Televisión Española.

Al año siguiente, Films Soviéticos realizó una cobertura especial del  I Festival Internacional Cinematográfico de Moscú. En un amplio reportaje fotográfico se constata la presencia de numerosas personalidades del cine mundial: Sofia Loren, Jean Marais, Gina Lollobrigida, Jean Louis Trintignant; Federico Fellini; Juan Antonio Bardem; Tarkovski, y un jovencísimo Nikita Mijálkov, no quisieron perderse la primera edición del festival.

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Altafilms: la distribuidora por excelencia de la cinematografía soviética

En uno de los números de 1988, la revista se hace eco del convenio de colaboración firmado entre Enrique Gonzalez Macho, propietario de la distribuidora española, Altafilms, y la distribuidora cinematográfica soviética, Sovexportfilm. Después de varios viajes a la URSS, González Macho adquirió los derechos de exhibición de películas clásicas y filmes de la cinematografía del deshielo.  Por fin, las películas de Eisenstein, Pudovkin, Dovdzhenko, Barnet, o Kozintsev, entre otros pudieron verse en las pantallas de los cines de arte y ensayo de Madrid. A partir de 1986, en las salas Renoir se proyectaron con fluidez títulos soviéticos: “Ven y mira”, de Elem Klímov; “El tema”, de Gleb Panfílov, o “Mañana fue la guerra”, de Yuri Kara, Premio en la Seminci de Valladolid en 1987.  “El interés de mis compatriotas por el cine soviético es muy comprensible. Sus películas les ayudan a conocer mejor la vida en la URSS, a comprender los cambios que se operan en su país.” Declaró en aquella entrevista el propietario de Altafilms.

Ese mismo año, y según recoge la revista, se celebra una muestra de cine soviético en Oviedo. Un ciclo de 62 películas soviéticas, la mayor muestra de cine de la URSS exhibida en España hasta la fecha. El ciclo abarcaba desde el cine soviético clásico: Eisenstein, Vertov, Pudovkin; hasta los nuevos cineastas de la era Gorbachov, entre las que había películas de cineastas de la vanguardia: Tarkovski, Klimov, Guerman, o Mijálkov.

La democracia en España, y la “glásnot” en Rusia crearon un clima propicio para conocer sin obstáculos la cinematografía de aquel país. La revista Films Soviéticos fue una publicación muy importante para los cinéfilos curiosos de nuestro país.  Desapareció en 1990.

 

 

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