Lo ha comunicado el portavoz de la familia y director de su fundación.
Y tal decisión me parece extraordinaria por inhabitual en estos tiempos. Juan Rulfo es y será mi modelo de escritor. La persona callada, concentrada en buscar el verbo justo, fabricando mentiras de las que le atraviesan a una para el resto de su vida. Hecha de personajes pegados a la tierra, carne de palabras y sobre todo, de mucho silencio; son voces que murmuran y que duelen. No. Rulfo no querría homenajes ruidosos y hueros. Él perteneció siempre a los sueños, al mundo onírico de su Comala imaginaria, la que retrató en sus fotografías. El alma de Rulfo está entre los magueyes, en lo alto de la loma, entre las ruinas de las casas; allá, en el ombligo de la Luna. Leamos sus libros y dejemos a Rulfo en paz.

Nota: Juan Rulfo nació en Apulco (Jalisco) el 16 de mayo de 1917.

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