Mantenemos una excelente relación. Él trae a mi casa a sus nuevas amigas, y yo las invito a almorzar espaguetis con muchíisima salsa boloñesa para que desde el primer día pierdan la vergüenza.
            El miércoles pasado se presentó con Laura. Guapa (como yo), con gusto en el vestir (como yo) y veinte años más joven. Bastante simpática (como yo), buena persona (como yo) aunque me di cuenta en seguida que cojeaba del hemisferio izquierdo o del derecho, según hacia qué lado se desviara la conversación.
            Me duela o no, he de ser sincera: Laura es perfecta para mi exmarido. No ha podido encontrar ¡novia mejor!
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