“(…) Es el plebeyo, el demócrata de base y el cosmopolita entre las partes del cuerpo, en una palabra, el órgano quínico elemental. Él suministra la sólida base materialista. En los retretes de todos los países de caballeros está en su casa. La internacional de los culos es la única organización que abarca el mundo, organización que renuncia a estatutos, ideologías y aportaciones de sus miembros.

    Eulenspiegel caga en una casa de baños pensando que era una
             casa de limpieza. Xilografía del Libro Popular, 1515.

No tiene que apelar a su solidaridad. Jugando, el culo vence todas las fronteras, a diferencia de la cabeza, para la que las fronteras y las posesiones significan mucho. Sin objeciones se acurruca en esta o aquella silla. A un culo no corrompido no le impone especialmente la diferencia entre un trono y un retrete de cuclillas, un banco o una santa sede. Incluso puede ser el suelo, si no quiere estar más de pie, una vez cansado. Esta inclinación a lo elemental y a lo fundamental predispone al culo particularmente a la filosofía. (…)

                   (Peter Sloterdijk. Crítica de la razón cínica. P.237. Ed. Siruela; Biblioteca de Ensayo, 2007)
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