“¿Estarán alguna vez en sus manos? ¿Tocarán sus hijos estas páginas que leyó? Cuando lean las notas que acostumbra a dejar en los márgenes, ¿qué sentimientos despertarán en ellos? 
Quisiera imaginar cómo serán sus vidas. Quizás los libros sean el puente de los deseos cumplidos, el lugar en el que un día logren encontrarse.
Quizás ese momento esté más cerca de lo que piensa.

Quizás en un día cualquiera, andando por la calle necesiten de pronto llegar a sus casas buscando algo de refugio. Puede que agarren uno de los libros que heredaron y lo abran por una de sus páginas. Quizás se detengan a leer las frases que ella escribió en los márgenes de las hojas y ese día, ellos lean mensajes de amor.”

La isla de las palabras desordenadas. Yolanda Delgado. Izana, 2011.
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